Grande superficie de madera pulida y clara.
Llega el gigante, con su manojo de ruidos,
Con su jerga insondable y sus ojos de circo,
Con sus manos de fieltro y su larga cara.
Con gritos de loco y con fuerza, me alza,
Me lanza a los cielos y en un estallido,
Me aprieta y me muerde, con aullidos.
Me mira y, al pobre, se le ilumina el alma.
Qué suerte tuve de tener pulgas y pelo,
De ser una perfección que no creo Dios.
Puedo cagarme en sus plantas, y cero.
No pasa nada. Tanto me quiere este trol.
Y a veces se queda de piedra o ciego,
Y otras veces vuelve, y otra vez AMOR.
Quieran mis ojos de negra gata gitana
Darle suerte, alegrías, fortuna y valor.
lunes, 11 de abril de 2011
miércoles, 23 de marzo de 2011
La más bella de todas las exóticas rosas
Te robaría como si fueras una manzana.
Como un granjero cobra una simple flor,
Admirado de su candor, olor y bello color,
Y simple, como a la vida, se la lleva a casa.
Te quitaría cada una de tus dulces cáscaras,
Para comerte, y partirte, como nuez, sal y ron.
Gustaría cada esencia, amaría cada rincón.
Guardaría en ti mi sabor. Y pasar de mi alma,
Sería, lo más bello, que encontré jamás.
Pues veo en tus ojos canela de vida y jengibre,
Y saber más allá del saber pobre mortal.
Porque tienes cara de diosa; y hermosa,
Te presentas, agua clara, caudal libre,
La más bella de todas las exóticas rosas.
Como un granjero cobra una simple flor,
Admirado de su candor, olor y bello color,
Y simple, como a la vida, se la lleva a casa.
Te quitaría cada una de tus dulces cáscaras,
Para comerte, y partirte, como nuez, sal y ron.
Gustaría cada esencia, amaría cada rincón.
Guardaría en ti mi sabor. Y pasar de mi alma,
Sería, lo más bello, que encontré jamás.
Pues veo en tus ojos canela de vida y jengibre,
Y saber más allá del saber pobre mortal.
Porque tienes cara de diosa; y hermosa,
Te presentas, agua clara, caudal libre,
La más bella de todas las exóticas rosas.
jueves, 17 de febrero de 2011
"Despiertos, ellos duermen" Siempre necesitais a alguien
Estaba pensando muy tranquilo.
Tengo cuatro ciertos puntos débiles,
Belleza, fuego, veleidad y muerte.
Los sé, los siento, son duros hilos,
Que me atan de cierto y con vilo.
Soy una persona con mucha suerte.
Mis delitos son muy pocos e inertes.
¿Puntos débiles, o virtudes de tilo?
Resulta que necesitamos adaptarnos,
Incluso a nosotros mismos. Y espanto,
!!Es que muchos no elijan sus vicios¡¡.
No saben cómo son sus cutículas.
Son ciegos a la puerta de un cine
Esperando que les cuenten la película.
Tengo cuatro ciertos puntos débiles,
Belleza, fuego, veleidad y muerte.
Los sé, los siento, son duros hilos,
Que me atan de cierto y con vilo.
Soy una persona con mucha suerte.
Mis delitos son muy pocos e inertes.
¿Puntos débiles, o virtudes de tilo?
Resulta que necesitamos adaptarnos,
Incluso a nosotros mismos. Y espanto,
!!Es que muchos no elijan sus vicios¡¡.
No saben cómo son sus cutículas.
Son ciegos a la puerta de un cine
Esperando que les cuenten la película.
lunes, 31 de enero de 2011
Semillas para la Ira. Frutos de la discordia.
Tú no ayudas a nadie.
No tienes ojos para quien esta a tu lado.
Tienes folletos de los que andan lejos,
Y te sonríe la misericordia.
Tú no ayudas a nadie.
Ni tus palabras, ni tus actos, ni tu fondo.
Tu vales un montón de papel pintado,
Y me das vergüenza.
Tú no ayudas a nadie.
No tienes naturaleza para morir,
Sólo sabes vivir despierto,
Y, despierto, tú estas muerto.
Eres una maraña de cosas simples.
Un autómata de oficina fiscal.
Eres un paseo sin pasajeros,
Una pajarera, sin trinos, sin mierda siquiera.
Sin plumas, sin ojos, sin picos.
Eres una baratija de supermercado,
Una superchería de tienda de chinos
Que está echa para no durar,
Para pudrirse en quince minutos,
Tus quince minutos de mierda.
Ahí, si, cuando estas sentado,
Y hueles, es tu mejor momento del día.
Para mí no vales ni una papeleta,
No cogeré una pistola para acabar contigo,
Porque sé que tu pronto acabarás,
Y lo harás, si o no, por ti mismo.
No tienes ojos para quien esta a tu lado.
Tienes folletos de los que andan lejos,
Y te sonríe la misericordia.
Tú no ayudas a nadie.
Ni tus palabras, ni tus actos, ni tu fondo.
Tu vales un montón de papel pintado,
Y me das vergüenza.
Tú no ayudas a nadie.
No tienes naturaleza para morir,
Sólo sabes vivir despierto,
Y, despierto, tú estas muerto.
Eres una maraña de cosas simples.
Un autómata de oficina fiscal.
Eres un paseo sin pasajeros,
Una pajarera, sin trinos, sin mierda siquiera.
Sin plumas, sin ojos, sin picos.
Eres una baratija de supermercado,
Una superchería de tienda de chinos
Que está echa para no durar,
Para pudrirse en quince minutos,
Tus quince minutos de mierda.
Ahí, si, cuando estas sentado,
Y hueles, es tu mejor momento del día.
Para mí no vales ni una papeleta,
No cogeré una pistola para acabar contigo,
Porque sé que tu pronto acabarás,
Y lo harás, si o no, por ti mismo.
martes, 4 de enero de 2011
Feliz Navidad y año 2011

Esla noche de los juguetes tristes,
De los besos rotos y la tinta disuelta,
Es la noche en que manos muertas
No alcanzan nunca deseos libres.
Cada moneda, cada esperanza, cada quiste,
Engendrando un quiste
Más grande, más lejano, más que cierto.
Si tu comes cordero, o lechón,
Otros comen ceniza, y es por ti.
No hay economías saneadas
Hay mundos y platos vacíos
De donde nosotros hurgamos
nuestras ganancias. Cada plato tuyo,
Como arte de magia, vacía de súbito
El plato de tus vecinos.
No hay justicia en este mundo,
No hay justicia en la Navidad,
En comprar juguetes y estupideces,
Que nos alimentan a nosotros mismos.
Somos como un cubo vacío
Que no rebosa nunca. Lleno de mentiras
E instintos de supervivencia.
La conciencia no es cariñosa con nadie.
A todos os deseo que halláis tenido una Navidad
Excelente de petardeos de capital,
Que tengáis un año perfecto de monedas,
¿Pero que os queda de humanidad?
Os lo diré.
Vuestra basura.
Si no hay justicia, no habrá vida.
Cambiad.
You can. Follow him.
***
No son malas las costumbres
Sino que a veces se convierten en una excusa
Para que seáis borregos
De los que se sacrificaban
En el portal de Belén.
Sea, que lo veamos todos.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Trafalgar

Cuando el pene del diablo
Embrujaba a la baja luna,
Cuando la mar montuna,
Rugía en el firme acantilado.
La cabeza perdida por los vientos,
Las pasiones podridas por el tiempo,
Los corazones rotos sin ausencia.
Cuando el pene del diablo
Embrujaba a la baja luna,
Y andábamos como bruma,
En busca del vivo faro.
Y veíamos en la espesura de la noche
Tornar los vientos y las crestas,
Y la luna grande, y gran derroche,
Del cielo bajo nocturno, era fiesta.
Y cantaba la locura desde una peña,
Y asomaba cruenta la voz cruda
Del tiempo, que se perdía en pena.
En remota lejanía, y luz ruda.
La cabeza perdida por los vientos,
Las pasiones hechas navegantes sangrientos,
Los faros del arte que engendran sombras.
Ojos para ver al diablo,
Hombres para entender la derrota,
Corazones fritos de antiguos náufragos.
Hay paseos que inundan vidas,
Luces comidas de oscuridad,
Extraños tontos para bebida,
Y pasos largos para la eternidad.
Cuando el pene del diablo
Embrujaba a la baja luna
Y andábamos como la bruma,
Con el horizonte en la mar.
martes, 14 de diciembre de 2010
Acechando tus heridas
Van a secuestrarte,
Vas a tener miedo cada segundo,
Y amenazas a cada momento.
Te apuntarán con pistolas,
Te segaran el habla.
Te comerán el tarro.
Acabaran tus esperanzas,
O las encerraran en una espiral
Que no termina nunca,
Que engaña y pierde tu vista.
Tendrás las manos atadas
Gran parte del tiempo que no duermas.
Y habrá grandes aves de presa
Acechando tus heridas.
Y sólo es un día en tu vida.
Vas a tener miedo cada segundo,
Y amenazas a cada momento.
Te apuntarán con pistolas,
Te segaran el habla.
Te comerán el tarro.
Acabaran tus esperanzas,
O las encerraran en una espiral
Que no termina nunca,
Que engaña y pierde tu vista.
Tendrás las manos atadas
Gran parte del tiempo que no duermas.
Y habrá grandes aves de presa
Acechando tus heridas.
Y sólo es un día en tu vida.
martes, 7 de diciembre de 2010
Fantasía
Con cuatro puntas en blanco
Llevaba su corsé de plumas,
Con su peluca color de luna,
Y sus labios de carmín opaco,
Se presentaba modesta y torpe,
Cariñosa hasta el embargo,
Tenía piernas de dulce infarto,
Y los ojos del sabor del roble.
Cantarina, y a sus dos costados,
Dos curvas de miel e incienso.
Mientras siento su tacto terso
Se acaban mis días de letargo.
Andaba con color de ciruela,
Fumaba como diosa de ébano.
En el cuarto de risas y dueños,
Se movía ágil como una gacela.
Tenía el sabor de luz de mandarina
Mezclado con el mas sutil chocolate.
Tenía acento, y buscaba sus dislates
Para agradarte, la cosa más fina.
Ojos de almizcle para toda mirada,
Calidez para mis ojos hambrientos,
Ternura de diosa maléfica, y cientos
De besos de lujuria controlada.
Sobre el papel en blanco y negro,
Cierro sus cuatro puntas en blanco,
Y lo guardo en su sobre de descanso,
Hasta que otro lea, y venga el sueño.
Llevaba su corsé de plumas,
Con su peluca color de luna,
Y sus labios de carmín opaco,
Se presentaba modesta y torpe,
Cariñosa hasta el embargo,
Tenía piernas de dulce infarto,
Y los ojos del sabor del roble.
Cantarina, y a sus dos costados,
Dos curvas de miel e incienso.
Mientras siento su tacto terso
Se acaban mis días de letargo.
Andaba con color de ciruela,
Fumaba como diosa de ébano.
En el cuarto de risas y dueños,
Se movía ágil como una gacela.
Tenía el sabor de luz de mandarina
Mezclado con el mas sutil chocolate.
Tenía acento, y buscaba sus dislates
Para agradarte, la cosa más fina.
Ojos de almizcle para toda mirada,
Calidez para mis ojos hambrientos,
Ternura de diosa maléfica, y cientos
De besos de lujuria controlada.
Sobre el papel en blanco y negro,
Cierro sus cuatro puntas en blanco,
Y lo guardo en su sobre de descanso,
Hasta que otro lea, y venga el sueño.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Introducción a la Tragedía, que será un nuevo blog para vosotros
Cuando la fuerza no es un recorrido
Sino un punto infinitesimal en la nada,
Cuando no había ni estrellas enanas,
Ni grandes soles se habían extinguido.
Cuando no había polvo, ni planetas
Surcaban las enormes curvas celestiales,
Ni eran siquiera los conceptos esenciales,
Ya cabalgabas Tú, junto a tus atletas.
Desde radio Confín del Mundo,
Yo elevo una plegaría a la esfera,
Que bajen carros de fuego y silencio,
Que las muchedumbres queden atrás,
Que se aprecie lo humano y sincero,
Y por muchos años se ame con verdad.
Deben quedar muchos, muchos menos,
Nunca te falto, y nos falto, probabilidad.
Ni intención, ni deseo. Sino necesidad.
Dame una voz para reclamar tus oídos,
y una pluma de llamas para borrar los odios.
Sino un punto infinitesimal en la nada,
Cuando no había ni estrellas enanas,
Ni grandes soles se habían extinguido.
Cuando no había polvo, ni planetas
Surcaban las enormes curvas celestiales,
Ni eran siquiera los conceptos esenciales,
Ya cabalgabas Tú, junto a tus atletas.
Desde radio Confín del Mundo,
Yo elevo una plegaría a la esfera,
Que bajen carros de fuego y silencio,
Que las muchedumbres queden atrás,
Que se aprecie lo humano y sincero,
Y por muchos años se ame con verdad.
Deben quedar muchos, muchos menos,
Nunca te falto, y nos falto, probabilidad.
Ni intención, ni deseo. Sino necesidad.
Dame una voz para reclamar tus oídos,
y una pluma de llamas para borrar los odios.
martes, 9 de noviembre de 2010
Perdidos
Yo soy el número uno,
El número uno de los perdidos,
Encontrados en una conciencia de silicio.
Yo soy el número uno,
De los bellos durmientes,
Así nos llamarán.
Cuando el hombre era todo esperanzas.
Más, esperanzas podridas.
Cuando las redes atrapaban hasta los destinos.
Por pequeños que fueran.
Quince minutos de día, tenías.
Una infinidad de terciopelo de risa
Que agrada a todo un norte
Sin estrellas.
Hay luces en las ciudades
Para no ver el cielo,
Y falos en las calles para mirar la oscuridad.
Somos la generación del negro,
Del agua sucia, de las conciencias famélicas.
Tenemos miedo de mirar nuestra propia sombra.
Larga y triste.
Estamos realmente perdidos.
El número uno de los perdidos,
Encontrados en una conciencia de silicio.
Yo soy el número uno,
De los bellos durmientes,
Así nos llamarán.
Cuando el hombre era todo esperanzas.
Más, esperanzas podridas.
Cuando las redes atrapaban hasta los destinos.
Por pequeños que fueran.
Quince minutos de día, tenías.
Una infinidad de terciopelo de risa
Que agrada a todo un norte
Sin estrellas.
Hay luces en las ciudades
Para no ver el cielo,
Y falos en las calles para mirar la oscuridad.
Somos la generación del negro,
Del agua sucia, de las conciencias famélicas.
Tenemos miedo de mirar nuestra propia sombra.
Larga y triste.
Estamos realmente perdidos.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Pantalla
La vida no somos tu y yo mirando una pantalla.
Una pantalla cada uno.
Una silla tumbada junto a la ventana.
Junto a una ventana,
Sin vistas.
Un jergón con espacio solo para uno.
Un jergón con esperanzas de cientos.
¿Dónde dejaste tus deseos de cielo?
¿Los tienes en un cajón?.
¿En que calle perdiste el momento
De subir al coche de los narcos?.
¿O de los policías?.
¿Cuándo te diste cuenta que no había coches?
¿Qué no había futuros,
Sino presentes continuados?.
¿Cuándo perdiste tu fe en algo,
Por malicia, por movimiento, por pantalla y noche?
¿Dónde quedaron tus días?
Pantalla. Una para cada uno.
Una para cientos de miles.
Un gusano en la nariz.
Una droga. Una. Una para cada uno
Una pantalla cada uno.
Una silla tumbada junto a la ventana.
Junto a una ventana,
Sin vistas.
Un jergón con espacio solo para uno.
Un jergón con esperanzas de cientos.
¿Dónde dejaste tus deseos de cielo?
¿Los tienes en un cajón?.
¿En que calle perdiste el momento
De subir al coche de los narcos?.
¿O de los policías?.
¿Cuándo te diste cuenta que no había coches?
¿Qué no había futuros,
Sino presentes continuados?.
¿Cuándo perdiste tu fe en algo,
Por malicia, por movimiento, por pantalla y noche?
¿Dónde quedaron tus días?
Pantalla. Una para cada uno.
Una para cientos de miles.
Un gusano en la nariz.
Una droga. Una. Una para cada uno
Etiquetas:
comercio mental,
individual,
uno
viernes, 5 de noviembre de 2010
Quijote
Enfrentado al papel en blanco,
Con la cabeza surcada de ideas,
No tengo tiempo ni quedan teas,
Que no enciendan un estanco.
Fumo mucho, y soy muy franco,
Y me sientan muy bien las peas,
Con una cerveza y unas grageas,
Escribo más, y peor, que el manco.
Pero me quedan mis esperanzas,
De quijote insano y malavenido:
Creo en Rocinante y sus andanzas.
Iremos por camino de gigantes,
Salvaré doncellas, y haré atrevidos,
Beberé ingenios, y tiraré guantes.
Y si me quedan aún más energías,
Escribiré versos a alguna impía,
Que ronde mi corazón en vela.
Por ser un sueño, y mi candela,
Y el motivo cierto de mis días.
Con la cabeza surcada de ideas,
No tengo tiempo ni quedan teas,
Que no enciendan un estanco.
Fumo mucho, y soy muy franco,
Y me sientan muy bien las peas,
Con una cerveza y unas grageas,
Escribo más, y peor, que el manco.
Pero me quedan mis esperanzas,
De quijote insano y malavenido:
Creo en Rocinante y sus andanzas.
Iremos por camino de gigantes,
Salvaré doncellas, y haré atrevidos,
Beberé ingenios, y tiraré guantes.
Y si me quedan aún más energías,
Escribiré versos a alguna impía,
Que ronde mi corazón en vela.
Por ser un sueño, y mi candela,
Y el motivo cierto de mis días.
Romeo y la galaxia.
Si tuviera un centro,
Que desplazara mi gravedad,
Que sonorizara mis cuerdas,
Que embelleciera mi sangre.
Si tuviera un centro,
Que invadiera mi espacio,
Que encontrase mi curva,
Que armonizara mis notas,
Que absorviera mi luz.
Si tuviera un centro
No sería mi roto corazón,
Ni mi amarga conciencia,
Ni el centro de mis ojos.
Somos un agujero negro,
Una necrosis con límites
Pero con escasas fronteras.
Un espacio roto en el centro
De un caos ordenado
De estrellas inhabitadas.
Si tuviera un centro,
Todo sería estable e hiperbólico,
Y todo seguiría girando
Alrededor de un roto en el camino.
Hay que ir mas allá de los espacios,
Mas allá de las culebras entrelazadas.
Más allá de la falta de luz.
Más allá de lo masivo.
Soy una simple galaxia,
¿Quieres ser mi agujero negro?.
Que desplazara mi gravedad,
Que sonorizara mis cuerdas,
Que embelleciera mi sangre.
Si tuviera un centro,
Que invadiera mi espacio,
Que encontrase mi curva,
Que armonizara mis notas,
Que absorviera mi luz.
Si tuviera un centro
No sería mi roto corazón,
Ni mi amarga conciencia,
Ni el centro de mis ojos.
Somos un agujero negro,
Una necrosis con límites
Pero con escasas fronteras.
Un espacio roto en el centro
De un caos ordenado
De estrellas inhabitadas.
Si tuviera un centro,
Todo sería estable e hiperbólico,
Y todo seguiría girando
Alrededor de un roto en el camino.
Hay que ir mas allá de los espacios,
Mas allá de las culebras entrelazadas.
Más allá de la falta de luz.
Más allá de lo masivo.
Soy una simple galaxia,
¿Quieres ser mi agujero negro?.
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