Fin de los romances,
Fin de los paseos por caminos empedrados,
Pintados de amarillo.
Lenguas de caminantes,
Bajo tierra.
Quietos, muertos, sentados,
Sin pensamientos. Sin piernas, ni sol.
Quitafuegos, Quitapenas, Quitamiedos.
Y escándalo, y locura.
Y pitos.
Todo, instrumentos de la parálisis
en movimiento.
De captación, de propaganda,
De simple engaño,
Del sentido del deber.
Dominio del queroseno,
Calorías de óxido de capital.
Venden ciudades y compran gases,
Venden cultura y calidad de vida,
Y se embuchan de petróleo negro.
De ceniza, de cieno, de cenicientas,
De calabazas.
Negro, negro, negro.
No hay claros de luna en Madrid,
Hay cegueras de prisa,
Colas de espanto,
Carreteras podridas por el aire
E insumergibles nubes de codicia y posición.
Pero, por encima, y por debajo de todo,
esperanzas de risa.
Miradas rotas, miradas perdidas.
Confusión.
Y aterradoras ideas
De para que vive el género humano.
Si queréis una opción
Aquí, poco pan y mucho circo.
Podemos estudiar mucho el mercado,
Pero no la hay,
En todos nuestros lugares,
Se vende la misma porquería.
Se esquiva igual,
Y metódicamente,
Quiénes somos las personas.
Nos subvencionan la droga,
Metámonosla en vena,
Mientras todo esto revienta.
lunes, 25 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
Fpoema
Dijiste me gusta. Le cantaste al cielo.
Comentaste la buena palabra con tino.
Y resumiste a tu virtual querido vecino,
Las dudas que tenía y sus absurdos celos.
Te vi preocupado por los malos pelos,
De todos los que se pasaron de pillos.
Y recordaste onomásticas y apellidos
De gente que apenas tocaron tus dedos.
A veces somos más banales, otras veraces,
Otras canta el alma nuestra, sola y triste.
Otras fuerte, clamorosas, breve, o procaces.
Unas imágenes, una música, un enlace.
Todo para decir: Que un día me mordiste,
Y ahora de mi parte, eres parte importante
Comentaste la buena palabra con tino.
Y resumiste a tu virtual querido vecino,
Las dudas que tenía y sus absurdos celos.
Te vi preocupado por los malos pelos,
De todos los que se pasaron de pillos.
Y recordaste onomásticas y apellidos
De gente que apenas tocaron tus dedos.
A veces somos más banales, otras veraces,
Otras canta el alma nuestra, sola y triste.
Otras fuerte, clamorosas, breve, o procaces.
Unas imágenes, una música, un enlace.
Todo para decir: Que un día me mordiste,
Y ahora de mi parte, eres parte importante
Química
Encerrado detrás de tus pupilas
Como presa en tu cárcel de cristal.
Como una gota de sudor venal
Sobornada por tus pechos y prisas.
Caigo en la trampa de tus risas,
Conjugado por tus piernas de sal.
Pintado por los colores de tu mal,
Me siento frío el vello, y brisa.
No quiero ser para ti tan caduco,
Ni una copa a medio servir, o beber.
Ni tan poco quiero serte esquivo o cuco.
No me gusta esconderme, amor,
Ni decir cosas que mis ojos no ven.
Es química. ¿Me guiñas, corazón?
Como presa en tu cárcel de cristal.
Como una gota de sudor venal
Sobornada por tus pechos y prisas.
Caigo en la trampa de tus risas,
Conjugado por tus piernas de sal.
Pintado por los colores de tu mal,
Me siento frío el vello, y brisa.
No quiero ser para ti tan caduco,
Ni una copa a medio servir, o beber.
Ni tan poco quiero serte esquivo o cuco.
No me gusta esconderme, amor,
Ni decir cosas que mis ojos no ven.
Es química. ¿Me guiñas, corazón?
miércoles, 13 de octubre de 2010
Cantando a la verdadera hada verde
Cantando a la verdadera hada verde,
La de los antiguos y bárbaros escitas,
Y cómo me pones cachondo, y excitas,
Que salen las palabras a bombo y drede.
Que me surcan caricias y poderosas sedes,
Sin surcarme dedos, ni probar un agüita.
Y bebo para seguir creando y soplando citas,
En volutas que viven mareadas y crecientes.
Y me inspiro. Y me inspiras, y siembras.
Y sigo echando de menos el ruido y las voces.
Pero me calmas como una amante hambrienta.
Me sosiegas como una vela en cubierta,
En el paralelo difuso de la entera oscuridad.
Eres mar, eres ciencia, eres peligro y veleidad.
La de los antiguos y bárbaros escitas,
Y cómo me pones cachondo, y excitas,
Que salen las palabras a bombo y drede.
Que me surcan caricias y poderosas sedes,
Sin surcarme dedos, ni probar un agüita.
Y bebo para seguir creando y soplando citas,
En volutas que viven mareadas y crecientes.
Y me inspiro. Y me inspiras, y siembras.
Y sigo echando de menos el ruido y las voces.
Pero me calmas como una amante hambrienta.
Me sosiegas como una vela en cubierta,
En el paralelo difuso de la entera oscuridad.
Eres mar, eres ciencia, eres peligro y veleidad.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Para Emi. Las cuatro jinetes
Cuatro hermanas pintan la tierra a su vista
Ensoñadas en sus personas de celo y hojalata,
La Envidia, la Pérdida, la Mentira y la Avaricia,
sujetas andan de la mano de esta vil Esparta.
Viven por doquier, y campan, y anchan,
Las tierras que separan, y juntan, y acarician
A los hombres con tristes manos de codicia.
Con ojos de cartón, piel de estaño, y alas sin alas.
Con estómagos de cieno y calor de ranas.
Culebras con lindas carteras de inmundicia.
El mundo no da pena: “Eso vale pa tó”
Da pena nuestra falta de calidad, el negro,
En lugar de gris o malva, o incluso carbón.
No merezco una pizca pequeña de compasión,
Somos coparticipes de sombras y teatro,
Y arlequines rotos del inmenso desamor.martes, 18 de mayo de 2010
Clepsidra de hojalata
Triste conjunción de ingenio
Y desengaño. De insomnio,
Y de acaudalada melancolía.
Como palomas ciegas chocan
Mis pensamientos con la inercia
Y el dislate de no verte, no sentirte, no olerte.
Condolido de verme en tales harapos.
En estas perentorias canas de pocos años,
de cariños inconfesados a la nada.
En esta bizquera peligrosa de mal navegante,
Sigo como un hombre, conciso y metódico,
Sin hacer nada.
Entregado a la tontería.
A fruslerías de adulto acongojado,
A cálculos de pequeño saltamontes.
Y, mientras, solo pienso en tu espejismo.
Haciendo juego, a lo lejos, con las olas,
Y perdiéndose en el infinito mar.
Sola, con la mirada perdida sin mi.
Y yo sin tu mirada.
Con el tacto pardo de la arena en mis manos,
Viéndola de escaparse con lentitud.
Y viendo que siguen pasando los años,
Y tu lado vacío sigue ahí.
Y mi lado vacío también sigue ahí.
Y desengaño. De insomnio,
Y de acaudalada melancolía.
Como palomas ciegas chocan
Mis pensamientos con la inercia
Y el dislate de no verte, no sentirte, no olerte.
Condolido de verme en tales harapos.
En estas perentorias canas de pocos años,
de cariños inconfesados a la nada.
En esta bizquera peligrosa de mal navegante,
Sigo como un hombre, conciso y metódico,
Sin hacer nada.
Entregado a la tontería.
A fruslerías de adulto acongojado,
A cálculos de pequeño saltamontes.
Y, mientras, solo pienso en tu espejismo.
Haciendo juego, a lo lejos, con las olas,
Y perdiéndose en el infinito mar.
Sola, con la mirada perdida sin mi.
Y yo sin tu mirada.
Con el tacto pardo de la arena en mis manos,
Viéndola de escaparse con lentitud.
Y viendo que siguen pasando los años,
Y tu lado vacío sigue ahí.
Y mi lado vacío también sigue ahí.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Algeciras, la bella
Negando los tiempos.
Una puta me sonrie
desde su esquina.
Y mientras un borracho de espanto
me escupe sus flemas
a los pies.
Y yo sigo fumando
por este sur del sur
colmado de desengaños.
Negando los tiempos.
Atrapado entre un farol,
y los esquemas engreídos
de poder dar mas para mas.
¡Vaya colmo!
Vuelvo del mas allla
para encontrarme con vosotros
en un barrio sucio y terciario.
Negando los tiempos.
Aburrido de ti.
Cansado de esto.
Dadme cianuro con vodka
que acabe con una sonrisa burlona
que os abra el apetito.
Y la puta me guiña su ojo
desde su lejania
de frutas y sabor.
Y el borracho sigue junto a mi
esputando sus palabras
a un pozo negro y ciego en su fondo.
Y yo sigo fumando
por este sur del sur
colmado de caricias pobres,
infectado de olores a puerto y cañeria,
oscuro como los interiores
de un armario dieciochesco.
Tengo palabras para ti,
cariño mio,
me gustas,
con tus pestes y borracheras,
con tu gesto torcido,
y tus escirros trazados con sal.
Y sigo fumando por aqui,
por este sur del sur.
Buscando tus ratos.
Amando un espejismo.
Sin luz.
Queriendo seguirte otra vez.
Una puta me sonrie
desde su esquina.
Y mientras un borracho de espanto
me escupe sus flemas
a los pies.
Y yo sigo fumando
por este sur del sur
colmado de desengaños.
Negando los tiempos.
Atrapado entre un farol,
y los esquemas engreídos
de poder dar mas para mas.
¡Vaya colmo!
Vuelvo del mas allla
para encontrarme con vosotros
en un barrio sucio y terciario.
Negando los tiempos.
Aburrido de ti.
Cansado de esto.
Dadme cianuro con vodka
que acabe con una sonrisa burlona
que os abra el apetito.
Y la puta me guiña su ojo
desde su lejania
de frutas y sabor.
Y el borracho sigue junto a mi
esputando sus palabras
a un pozo negro y ciego en su fondo.
Y yo sigo fumando
por este sur del sur
colmado de caricias pobres,
infectado de olores a puerto y cañeria,
oscuro como los interiores
de un armario dieciochesco.
Tengo palabras para ti,
cariño mio,
me gustas,
con tus pestes y borracheras,
con tu gesto torcido,
y tus escirros trazados con sal.
Y sigo fumando por aqui,
por este sur del sur.
Buscando tus ratos.
Amando un espejismo.
Sin luz.
Queriendo seguirte otra vez.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Poema 93
Del torpe sentido, de claridad y risas,
Del amor profundo, del azar lanzado,
De la incostante sonrisa de un alado,
Que no tiene momentos; de breves miras.
De desconsuelos, y esperas podridas,
De pulsos confundidos, y agasajados,
De tormentos y palabras, dulces esclavos,
Y de alegrías, y consuelos, y hartas prisas.
De ratos llenos y vivos de sutil dulzura,
De besos encaramados, y caricias inconclusas.
De bellos albores que dan luz a mi vida,
De reclamos absurdos, e incontinencias.
De amor profundo, con vil consciencia,
Soy esclavo de tu boca, y de tus miras.
Del amor profundo, del azar lanzado,
De la incostante sonrisa de un alado,
Que no tiene momentos; de breves miras.
De desconsuelos, y esperas podridas,
De pulsos confundidos, y agasajados,
De tormentos y palabras, dulces esclavos,
Y de alegrías, y consuelos, y hartas prisas.
De ratos llenos y vivos de sutil dulzura,
De besos encaramados, y caricias inconclusas.
De bellos albores que dan luz a mi vida,
De reclamos absurdos, e incontinencias.
De amor profundo, con vil consciencia,
Soy esclavo de tu boca, y de tus miras.
viernes, 30 de octubre de 2009
Papel Moneda
Mordido por mil áspides intensas,
Cercado por sus muslos inquietos,
Ahorcado por mil bocas de fuego,
Trepado por mil escamas de menta,
Su poro ciego de contacto de seda,
Su sonido sordo con eco de miedo,
Su dulce, y rápido, y mortal veneno
Que toca mi cuello y sacude mi cabeza.
Estás cerca de mi piel y mi espina,
Cubres mis cabellos con tus aceites.
Envenenas mi sangre, que esquiva,
Arde por tu boca sin vanos ni lamentos.
Con las manos sucias por ti, sierpe,
Sigo persiguiéndote por el centro.
Y te llevo cosida a mi pobre cuerpo,
Con la fuerza de no tenerte siempre.
Cercado por sus muslos inquietos,
Ahorcado por mil bocas de fuego,
Trepado por mil escamas de menta,
Su poro ciego de contacto de seda,
Su sonido sordo con eco de miedo,
Su dulce, y rápido, y mortal veneno
Que toca mi cuello y sacude mi cabeza.
Estás cerca de mi piel y mi espina,
Cubres mis cabellos con tus aceites.
Envenenas mi sangre, que esquiva,
Arde por tu boca sin vanos ni lamentos.
Con las manos sucias por ti, sierpe,
Sigo persiguiéndote por el centro.
Y te llevo cosida a mi pobre cuerpo,
Con la fuerza de no tenerte siempre.
jueves, 29 de octubre de 2009
Poema 91. Oda
Nazcan las notas de lirismo
que acercan tu corazón al entero,
que lo hacen sentirse
en un eterno vacío,
y esconden la palabras
que anidan en tu cuerpo.
Eres un istmo,
que conectan tus ojos.
Que arrecia tu oído.
Que colma tu espanto
de soledad e infinito.
Eres una sustancia eterna
de sentido atávico.
Eres una pequeña luciérnaga
que alumbra
lo que le das a tu vida.
Y tienes en tus encimas
el sentir de toda una historia.
Te iluminan,
muchos tiempos y sentidos.
Están en tu carne marcados.
Y el amor y lo auspiciado
por tu alma,
a veces, abstruso,
y complicado,
se vuelve simple.
LLeno tu corazón,
vacío tu espanto.
Para aupar con cosas firmes,
pero efímeras,
tus exultantes pasos.
que acercan tu corazón al entero,
que lo hacen sentirse
en un eterno vacío,
y esconden la palabras
que anidan en tu cuerpo.
Eres un istmo,
que conectan tus ojos.
Que arrecia tu oído.
Que colma tu espanto
de soledad e infinito.
Eres una sustancia eterna
de sentido atávico.
Eres una pequeña luciérnaga
que alumbra
lo que le das a tu vida.
Y tienes en tus encimas
el sentir de toda una historia.
Te iluminan,
muchos tiempos y sentidos.
Están en tu carne marcados.
Y el amor y lo auspiciado
por tu alma,
a veces, abstruso,
y complicado,
se vuelve simple.
LLeno tu corazón,
vacío tu espanto.
Para aupar con cosas firmes,
pero efímeras,
tus exultantes pasos.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Soneto. Horario otoñal absurdo
Dicen que el cambio otoñal de hora
Es para ahorrar la deseada energía,
Que por las mañanas se consumiría,
En vuestros trabajos y vuestras cosas.
Para levantarse y que, como una rosa,
Luzca y brille el sol de todos los días.
Pero pronto se hace noche y resumida,
la jornada, se ve, al trabajo y sus cosas.
Vas a casa oscuro, sombrío y lunático,
Con las estrellas posadas ya en el sueño,
Con la mirada en el nuevo día de trabajo.
Yo querría disfrutar el sol cuando salgo,
Ser de nuevo, de horas diurnas, su dueño.
Y no ver que nos hacen otra vez esclavos.
Con este horario ahorran las compañías.
Mientras nosotros en la casa pagamos,
Se quedan con nuestra luz, con el dinero,
y con nuestro día.
Es para ahorrar la deseada energía,
Que por las mañanas se consumiría,
En vuestros trabajos y vuestras cosas.
Para levantarse y que, como una rosa,
Luzca y brille el sol de todos los días.
Pero pronto se hace noche y resumida,
la jornada, se ve, al trabajo y sus cosas.
Vas a casa oscuro, sombrío y lunático,
Con las estrellas posadas ya en el sueño,
Con la mirada en el nuevo día de trabajo.
Yo querría disfrutar el sol cuando salgo,
Ser de nuevo, de horas diurnas, su dueño.
Y no ver que nos hacen otra vez esclavos.
Con este horario ahorran las compañías.
Mientras nosotros en la casa pagamos,
Se quedan con nuestra luz, con el dinero,
y con nuestro día.
martes, 27 de octubre de 2009
Mentes preclaras, desastres infinitos.
¿Puede que pese
Esa insólita teoría,
Que Einstein defendía,
De la tectónica de placas?.
¿Puede el polo moverse
Por diversos motivos,
Por el movimiento de la estela,
Los cambios de la esfera,
En defensa de la naturaleza?
Todo tiene su respuesta,
Se suceden los terremotos
En el circulo de fuego.
¿Qué sería del polo,
Si el norte se desplazara,
Como dicen que sucedió?
¿Puede pasar de forma
Repentina ?
Eso dicen algunos sabios
Que en la tierra ya pasó.
Si el polo acabara en Chicago,
¿Cuanto sol haría en Algeciras?
¿Cuánto hielo cubriría
Sus cabezas?.
¿Cuánto el mar
Cambiaría su trasiego?
¿Cuánta tierra
Ganaríamos,
Recóndita y sumergida,
Y cuántas almas
Se perderían?
¿Y qué espacios helados,
Derrumbarían ciudades
Y borrarían caminos,
Y encontrarían paso?.
Seguro que es otra entelequia,
Insustancial,
De cerebros preclaros.
No podemos imaginar
Tal catástrofe.
Ni tales cambios.
¿Llovería, alguna vez,
Tanto en la tierra?.
Pasaran los años,
Y lo mas extraño,
Sería, que el norte,
Acabará, por ejemplo,
En Chicago.
Pero ¿Quién puede decir,
Cuando dicen,
Estos sabios?
Esa insólita teoría,
Que Einstein defendía,
De la tectónica de placas?.
¿Puede el polo moverse
Por diversos motivos,
Por el movimiento de la estela,
Los cambios de la esfera,
En defensa de la naturaleza?
Todo tiene su respuesta,
Se suceden los terremotos
En el circulo de fuego.
¿Qué sería del polo,
Si el norte se desplazara,
Como dicen que sucedió?
¿Puede pasar de forma
Repentina ?
Eso dicen algunos sabios
Que en la tierra ya pasó.
Si el polo acabara en Chicago,
¿Cuanto sol haría en Algeciras?
¿Cuánto hielo cubriría
Sus cabezas?.
¿Cuánto el mar
Cambiaría su trasiego?
¿Cuánta tierra
Ganaríamos,
Recóndita y sumergida,
Y cuántas almas
Se perderían?
¿Y qué espacios helados,
Derrumbarían ciudades
Y borrarían caminos,
Y encontrarían paso?.
Seguro que es otra entelequia,
Insustancial,
De cerebros preclaros.
No podemos imaginar
Tal catástrofe.
Ni tales cambios.
¿Llovería, alguna vez,
Tanto en la tierra?.
Pasaran los años,
Y lo mas extraño,
Sería, que el norte,
Acabará, por ejemplo,
En Chicago.
Pero ¿Quién puede decir,
Cuando dicen,
Estos sabios?
viernes, 23 de octubre de 2009
Soneto de buena mañana. Caridad
Mi principal problema con los demás,
Es mi ausencia notoria de conflictos,
Ellos quieren verlo siempre distintos,
y, a mí, todo se me aparece igual.
No sé, de esta constante maldad,
Si sacan ellos en claro estar vivos.
No sé si todos esos injustos motivos,
Les regalarán a su vida algo de verdad.
Otra circunstancia de esta discordia,
Es que piensan en si mismos y por los otros.
Y yo conmigo mismo tengo de sobras.
Luego está el poco respeto a la memoria,
A la palabra, a la mirada, a los otros.
Y yo soy respetuoso hasta la impertinencia,
Hasta el silencio estúpido y la incontinencia.
Porque te veo, y nos veo, grande, a nosotros.
Es mi ausencia notoria de conflictos,
Ellos quieren verlo siempre distintos,
y, a mí, todo se me aparece igual.
No sé, de esta constante maldad,
Si sacan ellos en claro estar vivos.
No sé si todos esos injustos motivos,
Les regalarán a su vida algo de verdad.
Otra circunstancia de esta discordia,
Es que piensan en si mismos y por los otros.
Y yo conmigo mismo tengo de sobras.
Luego está el poco respeto a la memoria,
A la palabra, a la mirada, a los otros.
Y yo soy respetuoso hasta la impertinencia,
Hasta el silencio estúpido y la incontinencia.
Porque te veo, y nos veo, grande, a nosotros.
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